Aprendió que dentro de sí vive la misma fuerza que habita en lo salvaje: silenciosa, elegante y decidida. No ruge para demostrar poder, simplemente lo es.
Entre hojas que crecen libres y flores que florecen sin permiso, descansa su lado instintivo. Ese que protege, que observa, que elige con conciencia.
Esta ilustración es un homenaje a la mujer que abraza su naturaleza profunda.
La que siente, la que cuida, la que no se apaga para encajar.